
Hoy os traigo una recetina de cocina muy, muy sencilla de preparar y que es ideal para combatir estos últimos coletazos de frío invernal: un rico caldo de gallina. Además de para combatir el frío, es un gran reconstituyente cuando las energías se han perdido es, por esto, que esta que esta entrada se la quiero dedicar a todas esas personas que no están pasando un buen momento de salud: ya sea por gripes, por estados de convalecencia, cansancio mental por estudios, etc. Empecemos pues.
Una vez que tengamos los ingredientes (ver imagen de la derecha) los introducimos en una pota grande con agua. Nos daremos cuenta de que, antes de que empiece a hervir, el caldo formará una especie de espuma por arriba con no demasiado buen aspecto, esto se debe a las impurezas que forman los alimentos y que, por tanto, deberemos quitar con una espumadera o cuchara, es lo que se conoce con el nombre de desespumar.
Una vez que hayamos desespumado el caldo, lo dejamos hervir durante aproximadamente 2 horas, hasta que la carne de gallina esté tierna. Con un colador colamos el caldo y ya estará listo para servir o para utilizar en la elaboración de otro plato.

Cuando ya tengamos nuestro caldín preparado lo podemos utilizar para tomar como caldo, como sopa o para enriquecer algún guiso.
Como caldo podemos añadirle parte de la carne de gallina en pequeños trocinos junto a unos picatostes de pan.
Para tomar como sopa añadiremos pasta en forma de lluvia, fideos, estrellitas, etc. a gusto del consumidor, la cantidad dependerá de si queremos que nuestra sopa quede más o menos espesa.

IMPORTANTE: Se me ha olvidado anotar en los ingredientes
uno muy importante: el azafrán que utilizaremos para intensificar el sabor y como colorante natural.
El azafrán son esos hilitos que véis en la foto y que en contacto con líquido lo vuelven amarillo.
Espero que os haya gustado la receta de hoy, os animo a que probéis a hacerla, es muy sencilla de elaborar y os aseguro que un caldín sienta bien a espíritu, mente y cuerpo.
Un besín a tod@s.









